URGE UN EXTERMINADOR DE PLAGAS

La reunión de San Salvador, tiene un efecto saludable de corto plazo. No obstante que la intención de frustrar el proceso electoral, ha sido una constante que ha puesto la institucionalidad del país, tan lastimada y disminuida, a rangos pocas veces visto en la historia del país. No cabe duda que el haber decidido explorar la vía electoral, por quienes querían abortar el proceso a un trámite más corto de borrón y va de nuevo, a tragos y rempujones y la mayoría de no muy buena gana y sin mucho entusiasmo, se marcaron con aquella reunión un propósito menos trágico que un golpe de Estado.

Batiendo pociones de los más raros brebajes, indigeribles e inviables, a no ser por el mandato de quienes han dirigido la política del país en los últimos tres años, se tuvieron que masticar sin tragarse conscientes de la segura indigestión que les provocaría aquel almuerzo: camarones en caldo de frijol y pedazos de carne de marrano bajados con refresco de súchiles y de postre, pollo en dulce, en fajitas con mermelada y arepas colombianas a lo largo de todo aquel desfile de viandas vomitivas.

Antes de tener que levantarse en apresurada fila al baño, todavía los obligaron a firmar una declaración de intenciones, donde las caras más frescas, no por nuevas sino por frescas, en el sentido que se le acredita al término cuando se hace gala del descaro, de la historia, se autoproclamaron la “nueva generación política guatemalteca”, con más de cuatro décadas de estar pegados a la teta del Estado en sus distintas manifestaciones y estructuras, para mantenerse -dichosas víctimas del desempleo improductivo eterno- pero listos para apuntar su nombre en cualquier entidad que cubra el próximo presupuesto nacional, que arribando a los noventa mil millones de quetzales, se aprobará para mantener burócratas y estará imposibilitado, como siempre, de cubrir las necesidades básicas, de servicios elementales de la población.

Pero yo no trabajo en el Ejecutivo, dirá alguno de aquellos comensales, que seguramente no habrá pasado mucho tiempo de haberse alejado de la nómina con aquellos presidentes – yo por lo menos vi más de tres – que ahora procesados, no encuentran explicación de cómo sus ministros, consejeros o secretarios, siguen campantes, y los niegan como San Pedro, en mala hora, negó haber conocido a Cristo. Esa práctica tan común, en parásitos intestinales, como las solitarias, que se alimentan en los intestinos, pero son atraídos por la leche para salir de aquella parte maloliente, que les dio vida.

Yo trabajo en la Universidad– dirá algún cuerudo refiriéndose a nuestra tricentenaria casa de estudios, como afirmando que no depende del presupuesto nacional, haciendo caso omiso de los recursos que aportamos para esa casa de estudios, transformada a veces en refugio transitorio de quienes saltan del gobierno a la universidad en busca del ansiado estipendio que los mantenga trabajando al mínimo necesario para poder pasar una factura.

Nada tengo que ver ni con el Congreso ni con las Cortes– dirá otro exhibiendo el cheque de una entidad autónoma o descentralizada sostenida también con fondos del Estado.

Yo menos – dirá el comunicador o periodista, que antes pasaba sus cobros al gobierno, y hoy disfruta de los dólares de fundaciones extranjeras donados para alcanzar sus fines estratégicos internacionales, que les permiten vivir como magnates, mal ubicados y con vicios proletarios, en las zonas exclusivas de la ciudad de Guatemala.

Nos inundaron con órdenes, consignas y divisas extranjeras, para poner al país a bailar la danza macabra de la destrucción institucional y forjar el experimento real de ser un territorio sin gobierno, sin congreso y sin cortes que decidan algo más que las instrucciones de los interventores.

Los disfrazan de políticos cuando es necesario, de comunicadores y periodistas cuando de manipular la opinión pública se trata… pero ahora se quieren dar a la tarea de disfrazarlos también de Estadistas, y ese papel, aunque se aprendan el párrafo de memoria, es imposible que lo puedan representar.

Son actores de segunda, contratados por titiriteros también de segunda, que se acostumbraron en su esfera del mediocre manotazo con poder, a poner a bailar al son que le toquen a sus servidores, que deslumbrados por relacionarse aunque sea en calidad de servidumbre, bien pagada, con algunos dueños del dinero, no terminan de celebrar que por primera vez lograron entrar a la antesala de quienes deciden y les comunican que deben “aparentar, nunca mandar”, y lo aceptan, solo por formar parte del elenco privilegiado de vendepatrias, que serán tomados en cuenta para seguir mamando, como lo han hecho toda la vida, de la ya podrida teta del Estado que no aguanta un chivo más cabeceando la ubre para sacarle leche.

Así las cosas, se abrió el escenario de los actores, que ponen y sacan de las listas estelares, de acuerdo a las maquinaciones, de quienes violando la ley, -siempre lo han hecho en los últimos tres años-, vuelven a masacrar la legalidad, para consolidar el régimen de la ilegalidad, suplantación, y desde luego, la sustentación jurídica y política de la República, para consolidar la triste condición de un territorio, con nombre de país y administrado por traidores.

Abusar del poder por el poder y con el poder, los ha transformado en huestes que representan a las fuerzas oficiales. Desde luego, las fuerzas oficiales, casi en calidad de Partido Oficial, porque representan a los poderes paralelos, que de manera fría y descarada imponen de mala manera sus decisiones, invocando principios y valores que los son ajenos, y que a fuerza de utilizar la fuerza, redujeron hasta este minuto, a las Instituciones de la República, en tristes caricaturas de un ordenamiento constitucional y político que ha dejado de existir.

Afortunadamente, las ambiciones de los escogidos para representar la farsa de la unión, muy pronto, comenzaran a canibalizarse entre ellos mismos peleando y metiéndose zancadilla por los cargos. La cabeza, no lo es, y seguramente en el momento oportuno será sustituida, para poner al más destacado de los ruines que aceptaron participar en esa obra.

El juego de inflar actores, está en marcha. Hoy inventándose fuerzas competidoras, sabiendo que les favorecen por su pésima imagen y reiterada necedad de seguir mamando de la ubre de una vaca raquítica a punto de dar pus en lugar de leche. Posiblemente a punto de ser fumigado el llamado Partido Oficial, llamado así por haber ganado el anterior proceso electoral, y pondrán como principal competidor a otro grupo, que también en su momento oportuno, por escalafón también será fumigado ya que adolece de la misma enfermedad que sepultará al otrora partido de gobierno. Y así sucesivamente inflaran y desinflarán competidores… para hacerse la ilusión que asfaltando el camino electoral hacia el poder, no tendrán competidores.

Piensan, o lo tienen como ideal, que se puede jugar y ganar al futbol con un solo equipo, jugando entre ellos mismos y ocupando toda la cancha sin competidor.

Y ese juego amañado y prostituido, no se puede permitir, y el pueblo reclamará un legítimo triunfador. Un solo equipo, en esas condiciones constituye una farsa y el descarado intento de realizar un fraude más.

Es posible que sus disputas y ambiciones internas, los lleven a la autodestrucción o bien desde la verdadera oposición se pueda todavía forjar un liderazgo que elimine las listas de los mediocres y surja el liderazgo de quien se atreva con valor, conocimiento, experiencia en exterminio de plagas y la suficiente dignidad, para izar nuestra bandera nacional y el maravilloso sentimiento de ser y sentirnos guatemaltecos.

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