Vaticano: luces y sombras

Foto: AFP
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El reto de poner la riqueza al servicio de los más pobres

San Francisco de Asís predicó la pobreza y la austeridad como forma de seguir las enseñanzas del Evangelio. Hoy el Papa Francisco, que tomó su nombre en honor a este santo, ofrece una transformación total de la Iglesia como institución. Su principal reto más que hacer que la Iglesia sea de los pobres es hacer que las grandes riquezas del Vaticano contribuyan a superar la desigualdad social.

En el camino empezó a encontrar la oposición de la curia y tiene un largo camino por recorrer para revolucionar una institución agobiada por los casos de pederastia y lavado de dinero que se edifican en su contra.

Este año, al igual que muchos países europeos, Chipre entró en una crisis económica sin precedentes. Ante la gravedad de la situación el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Chrysostomos II anunció que hipotecarían todos sus inmuebles para comprar bonos del tesoro y con ello ayudar a reactivar la economía. Este es un ejemplo de cómo se puede pasar de la palabra al acto. Queda por ver si el Papa Francisco podrá llevar su revolución a otro nivel.
¿Podrá la Iglesia Católica, la monarquía con más poder de la actualidad, transformarse en una Iglesia realmente pobre y solidaria con los más necesitados? Quizá sólo así el Evangelio vuelva a asociarse con el taller de un pobre carpintero de Galilea y no con la majestuosa basílica que domina Roma.

 

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