VÍCTIMAS DE LA GEOGRAFÍA


Editorial GRANDE 18

La reciente captura del último capo del que pueda decirse que alcanzó el carácter de “celebridad” y de cuya figura se habla como parte de la cultura latinoamericana, nos obliga a cuestionar las premisas e interpretaciones sobre las cuales se han orientado los esfuerzos para combatir el narcotráfico.

 

Joaquín “el Chapo” Guzmán además de ser la cabeza del Cartel de Sinaloa, es una fuente de información invaluable respecto a cómo opera el narcotráfico, no sólo a nivel del continente, sino a nivel mundial. Su captura presenta una oportunidad para conocer aspectos que han permanecido ocultos durante mucho tiempo, y que la humanidad merece conocer para comprender mejor la existencia del narcotráfico en la actualidad: sus raíces, su demanda, su sustento, su crecimiento y su proliferación.

 

No son pocos los políticos, empresarios y miembros de fuerzas armadas de los distintos países en los que opera el Cartel de Sinaloa que se encuentran preocupados y nerviosos porque la captura del Chapo resulte en señalamientos directos hacia ellos. Al final de cuentas, no existe ninguna lealtad en acuerdos en donde las voluntades o se compran o se anulan.

 

Respecto al panorama de las organizaciones dominantes en el narcotráfico, la caída de la cabeza más visible de uno de los grupos preponderantes en el negocio del crimen organizado, puede significar una reconfiguración territorial en el dominio de los carteles. No obstante, difícilmente detendrá sus actividades.

 

Mientras el narcotráfico genere las ganancias exorbitantes que les permiten a los grupos criminales contar con cuantiosos ejércitos, abundante armamento pesado, tecnología de punta,  y operadores en los aparatos de gobierno; el tráfico de drogas continuará. Mientras exista un mercado que le asegure ese poder económico, seguirán surgiendo y reinventándose organizaciones dedicadas al narcotráfico.

 

Partiendo de ese punto de vista, resulta oportuno recordar las palabras pronunciadas por William R. Brownfield, Secretario Adjunto de la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley del Gobierno de los Estados Unidos de América, en su reciente visita a Guatemala. Durante una conferencia a la Prensa, en donde se anunció un donativo de US $4.8 millones de dólares para fortalecer trabajo de la CICIG, Brownfield afirmó que Guatemala es “víctima de su geografía”, puesto que se encuentra situada en el medio entre una región que produce y cultiva, y otra que consume en grandes cantidades.

 

Esa misma declaración ha realizado Brownfield durante sus visitas a diferentes naciones a lo largo de Centroamérica y el caribe, al tiempo que asegura que lo importante es que los gobiernos de la región de tránsito colaboren activamente, investigando, deteniendo, procesando y llevando a juicio a los culpables.

 

En varias oportunidades, el funcionario estadounidense especializado en el tema ha indicado que los narcotraficantes de hoy se asemejan más a un CEO (Director Ejecutivo) de máxima preparación en la búsqueda sofisticada de nuevos mercados. Así mismo, Brownfield afirma que la lucha interna contra el narcotráfico le cuesta a Estados Unidos US $50,000 millones de dólares, y en el exterior hasta US $2,200 millones.

 

Ante esta realidad, los habitantes de los países que son víctimas de su propia geografía por encontrarnos en el paso hacia el mercado más grande de consumidores en el mundo, deben preguntarse qué pasaría si se invirtiera esa cantidad de dinero en investigaciones y en esfuerzos científicos que avancen hacia una vacuna contra los efectos de la cocaína, o en estudios para encontrar la mejor forma de iniciar una legalización gradual y planificada de algunas drogas, o bien, si se quiere seguir con el mismo tratamiento, en operaciones de gran envergadura que resulten en la desarticulación de estructuras de distribución y en la  captura de narcotraficantes que operan en suelo estadounidense, de los cuales desde hace mucho que nada se sabe y quienes son los socios comerciales del norte para los capos de Latinoamérica.

 

 

 

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