VOS MANDÁS

Editorial 29

Existe un peso incómodo que los ciudadanos llevamos al hombro, a veces baja y se instala en el estómago levantando olas de náusea; a veces también brinca y golpea la sien. Esa piedra pesada se llama frustración. Esa permanente compañera del ciudadano,  proviene en gran parte de la incapacidad de incidir en los poderes del Estado. Qué pasaría si nos enteráramos que existe una onda que no sólo permite lanzar esa piedra y sacarla de encima, sino además, nos permite alinear el disparo en coordinación con millones de seres humanos, para impactar en un mismo objetivo. Ningún goliat resistiría.

Los primeros tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están controlados por una clase política que ha monopolizado, a través de los partidos políticos, el acceso a los cargos públicos. En nuestro país, la legislación vigente no contempla las candidaturas independientes.

El llamado cuarto poder, los medios de comunicación, poco ayudan en ese sentido, no promueven el debate en torno a viabilizar las candidaturas ciudadanas como un contrapeso a la clase política que ha venido manejando un barco que ya está bajo el agua.

El sistema político es tan retrógrado, abusivo y obtuso, que ni siquiera ha permitido el voto de nuestros connacionales en el extranjero. Una verdadera falta de respeto a esos migrantes en cuyas remesas descansa nuestra economía.

Pero no todo está perdido. El desarrollo tecnológico ha abierto una puerta para el surgimiento de una nueva mentalidad, una consciencia transformadora. El surgimiento del llamado quinto poder, las redes, el internet, es esa puerta hacia la transformación de nuestras instituciones sociales.

Desde luego, la educación es el único camino para un desarrollo sostenible, y hasta que no invirtamos responsable e inteligentemente en educar a nuestra gente, no tendremos cimientos fuertes para reconstruir esta nación. Pero lo cierto es que desde ahora, ya tenemos la llave de acceso a esas grandes decisiones de país.

Para ponerlo más claro, en el lenguaje más común entre nosotros, en esta era de la información y de la comunicación, el que manda sos vos. Sí vos, vos que tenés un teléfono, una computadora, una tableta. Sí, vos que podés usar el Facebook y el Twitter. Vos que podés llamar o enviar textos para ponerte de acuerdo, para coordinarte con otros.

Es cierto, aún son millones de nuestros compatriotas que viven en la miseria y sin acceso a la tecnología, pero hoy podemos arrebatar el poder que han acaparado los políticos pero que en realidad pertenece a la gente; para asegurarnos que se invierta lo necesario en educación, en salud, en seguridad y en desarrollo sostenible.

Por eso ahora, es momento de tomar conciencia, entender que aquellos que sí tienen acceso al quinto poder, tienen la responsabilidad de ejercer su influencia. Porque además de compartir información, conocimiento, ideas, también las redes sociales son un instrumento de organización.  Podemos movilizarnos en las redes con mayor seguridad que en las calles.

Nos encontramos en un año electoral, es hoy que definimos la realidad que queremos vivir de ahora en adelante. El poder está en nuestras manos, y una contienda que antes estaba bajo el control exclusivo de aquellas grupos capaces de comprometerse por millones para pagar  publicidad en vallas, radio, televisión, periódicos, revistas, afiches, regalos, espectáculos, fiestas y hasta jaripeos; ahora encuentra un nuevo poder capaz de nivelar la campaña electoral.

En un país con una población cercana a 16 millones de habitantes, con más líneas telefónicas que personas, con más de 2 millones de teléfonos conectados a internet, y 3 millones de usuarios en las redes sociales; las elecciones no volverán a ser las mismas.

Hoy, quienes integran la república de las redes sociales pueden llevar al grupo que mejor represente sus ideales, sus valores, sus anhelos, sus visiones, a la Presidencia, al Congreso y a las alcaldías, si así se lo proponen; trasladando su sentir hacia la acción del voto.

Las redes sociales nos permiten rebelarnos ante el sistema. Pero ya no con fusiles ni machetes, ahora con dispositivos digitales que nos permiten compartir información de inmediato. La tecnología nos da la oportunidad de extender el conocimiento, de ejercer periodismo ciudadano a través de las redes, de organizar foros en donde los aspirantes a cargos públicos se sometan al escrutinio de la gente, de promover la conciencia ciudadana, de fomentar el espíritu de servicio, de exigir la necesaria consulta a la ciudadanía, de organizarnos, de coordinar acciones conjuntas, y de elegir a nuestros gobernantes según su capacidad y calidad humana.

Así, conscientes de nuestra incidencia ciudadana, podremos transformar aquellas piedras de frustración, en voluntad, en espíritu de servicio, en ideas, en propuestas, en iniciativas que transformen nuestra realidad hacia un estado de bienestar común porque, al final de cuentas, eso tan simple es lo que queremos: que todos estemos bien.

¿Que cuándo empieza este levantamiento ciudadano? Vos mandás.

 

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