¡YA PAREMOS!

Me da vergüenza pensar que hay guatemaltecos tan lacras que continúan provocando polarización y enfrentamiento, que siguen impulsando ideologías importadas que se han probado inútiles frente a nuestra realidad.

Me llevó algunos años entenderlo, porque crecí en un hogar de pensamiento de izquierda y siempre me ha parecido que la derecha es una porquería, pero tan mierda es una como la otra, o por lo menos, los grupos que dicen representarlas.

Da náusea ver cómo permitimos en Guatemala que desde el extranjero nos dividieran de esta forma. No sólo me refiero a Iván, también la necedad del secre de Naciones Unidas que quiere imponerse sobre un estado independiente, con un acuerdo que ni siquiera fue ratificado por la Asamblea de la ONU; y ni hablar del tal Soros. Qué falta de huevos la de muchos guatemaltecos que, con tal de sacar ventaja, se vendieron al mejor postor, políticos y empresarios que negociaron un pacto de “no persecución” y vendieron su patria.

¡Ya paremos! Dejemos de estar esperando un rescate desde el exterior, ya no sigamos defendiendo ideologías que no nacieron de nuestra propia experiencia e historia, sólo son manzanas envenenadas que nos atoran desde afuera para aplicar el macabro principio de “divide y vencerás”.

Recojamos las visiones, intereses y vivencias de esta tierra. Escuchemos a nuestra gente. ¿Ustedes creen que los habitantes de Todos Santos, Ixchiguán, Tacaná, Zacapa, Chiquimula, están pensando en la izquierda o en la derecha del país? Mucho menos en mi lejano y querido Petén.

Es tiempo de creer en lo nuestro. No necesitamos hundirnos en debates inservibles en torno a conceptos obsoletos, mejor encontremos los propósitos que sí compartimos. Construyamos nuestra propia ideología basada en la práctica del bien común.

Lo que pasa es que no quieren que nos reencontremos, los grupos que dominan tras el telón, siguen meneando a sus marionetas para estimular el enfrentamiento entre hermanos, porque saben que si nos unimos por el interés común, somos más poderosos que ellos. Esos grupos tendrán mucho dinero y medios, pero son pocos y muy cobardes.

No podemos hacernos los locos, ya va siendo hora de que como sociedad exijamos cuentas claras y transparentes a cierto sector de las ONG que, bajo la bandera de una supuesta defensa de los Derechos Humanos, escupen gasolina al fuego de la división. No es justicia lo que buscan, es #ConflictoYa su verdadera consigna, por eso repiten y repiten sus anuncios de Golpe.

Ya paremos de hacerles el juego a esos lambiscones que reciben millones por mantener abiertas las heridas del país, y exijamos que abran sus libros, que le expliquen a los guatemaltecos de dónde putas sale su financiamiento y en qué lo han gastado, y lo digo así, con cólera, porque ese dinero podría haber servido mucho para la niñez de Guatemala si el interés fuera realmente la paz y el bienestar del ser humano.

Porque al final de cuentas, tanto la derecha como la izquierda de Guatemala, maman sin parar del Estado, la única diferencia tal vez, es que unos ordeñan la teta y otros la llaga.

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