ADIÓS AL VIEJITO

OTRO PRESIDENTE QUE PASA A MEJOR VIDA (SIN HACER NADA)

CENTRAL

Alejandro Maldonado Aguirre asumió la Presidencia de la República en uno de los momentos de mayor crisis institucional que atravesó el país. La población le concedió el beneficio de la duda, confiando en que al haber llegado al cargo sin necesidad de hacer campaña asumía con las manos libres para enderezar el camino y depurar al Estado. A juzgar por sus resultados, Maldonado quedó a deber, aunque eso sí, se va con su futuro asegurado y las manos llenas.

Las denuncias que seguimos esperando

El 14 de mayo de este año el Congreso eligió a Maldonado Aguirre como el nuevo vicepresidente en sustitución de Roxana Baldetti. La coyuntura política le exigía que contribuyera aportando pruebas del caso La Línea pero lo único que hizo fue anunciar que había encontrado 39 armas en el despacho de la ex vicemandataria. Que no eran más que armamento viejo. En tres meses como vicepresidente se le vio poco e incluso afirmó públicamente que no se tomaba en cuenta en la toma de decisiones ni participaba de las sesiones de Consejo de Ministros. La otra demanda ciudadana, la que le pedía que presionara la salida de Otto Pérez Molina tampoco la cumplió porque él mismo afirmó que era “poco elegante” de su parte.

Aquello era ya un mal presagio de lo que se podía esperar cuando asumiera la Presidencia. Ello finalmente se dio en septiembre tras la renuncia de Pérez Molina. Asumió con un discurso cargado de buenas intenciones, prometiendo transparencia, un gobierno que él mismo llamó “De Salvación Nacional” y la conformación de un gabinete escuchando a la sociedad e integrado por gente capaz.

A Salud llevó a Mariano Rayo, un ex diputado señalado por el plagio de una columna de opinión; a Desarrollo Social a Norma Quixtán, la hija de su amigo y ex compañero cuando lanzó su candidatura a la Presidencia, Mauricio Quixtán; a Energía y Minas, a Juan Pablo Ligorría, primo de Julio Ligorría, uno de los principales allegados a Pérez Molina, quien lo nombró embajador en Washington. Si en un ministerio era importante tomar control para establecer orden era gobernación pero allí sólo confirmó en el cargo a Eunice Mendizábal. Allí la mantuvo aún y cuando fue la principal señalada de garantizar los privilegios durante la detención y encarcelamiento del ex binomio presidencial.

Hoy por hoy sólo la cartera de Salud ha abierto procesos en contra de sus antecesores y ningún caso nuevo de corrupción fue denunciado por los nuevos Ministros.

Mientras tanto el Presidente

Si de algo gustó Maldonado Aguirre fue de pasarla bien, tomando medidas intrascendentes y lavándose las manos. Entre sus pocos actos, el primero fue ordenar un rediseño de la imagen institucional del gobierno, haciendo un nuevo logotipo que debió ser implementado por todas las instituciones. Maldonado Aguirre, el Presidente que en sus años de juventud conspiró para derrocar al gobierno de Jacobo Árbenz, también se lanzó a celebrar los 71 años de la Revolución del 44 con un acto en la Plaza Central, en el que lanzó un discurso contra los subversivos que aún hoy quieren atentar contra la institucionalidad.

En noviembre, en plena crisis hospitalaria, los medios lo captaron tranquilamente celebrando el día del periodista con su familia y los miembros de Comunicación Social de la Presidencia, en el restaurante El Portalito.

Mientras tanto cuando los medios de comunicación lo cuestionaban sobre su postura ante el Presupuesto que se discutía en el Congreso, él aseguraba que era un tema que le competía al próximo presidente. Cuando se le cuestionaba sobre la crisis financiera afirmaba que era algo ante lo que no podía hacer nada por su poco tiempo de mandato. Así, todo fueron excusas en cada problema que enfrentó.

Al Cambray, le quedó a deber

Un único proyecto de desarrollo tuvo a su cargo la gestión de Maldonado Aguirre, ese proyecto era la construcción de las nuevas viviendas para las familias damnificadas por la tragedia ocurrida en el asentamiento Cambray II. El 30 de octubre el Presidente colocó la primera del desarrollo inmobiliario que él mismo bautizó como “Querida Familia”.

Para esa fecha ya se habían hecho los estudios respectivos y ya se contaba con todo el diseño del complejo habitacional. Maldonado se trazó como meta, y prometió, que las familias afectadas pasarían la Navidad bajo un nuevo techo.

Aún y cuando era el único proyecto que dejaría como legado su administración, ha sido incapaz de gestionar y darle a la obra la celeridad que amerita. Esto, tomando en cuenta que para la construcción ni siquiera se contrataron a empresas privadas sino que se delegó la tarea en las unidades ejecutoras del Ministerio de Comunicaciones y el Ministerio de la Defensa.

El ministro de comunicaciones, Víctor Corado, anunció a principios del mes de diciembre que no se podría entregar el proyecto para Navidad y que la nueva meta era hacerlo el 14 de enero. Responsabilizó al Congreso por tardarse en el traslado de los Q.20 Millones que donaron, pese a que esa no era la única fuente de financiamiento de la obra.

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