EL GRILLETE DE LOS “EMEPES”

 

 

Editorial 42Es cierto que gobernar no es fácil, más aún si no se tiene claro quién es el jefe, a quién se le sirve, a quién se obedece.

El problema de la doble moral es que trae consigo complicaciones mucho mayores que las que se afrontarían si desde un inicio se asumiera, con honestidad y franqueza, cuales son los principios, valores e intereses que realmente rigen nuestra conducta.

Así, el padre de familia infiel, severo con sus hijos y celoso con su esposa, vive un infierno tratando de llevar dos vidas paralelas, la oficial y la secreta. Sufre de un lado y sufre en el otro, por no poder servir bien a ninguna de sus casas.

Así como una sociedad no puede evolucionar y madurar si sigue tratando la sexualidad como algo prohibido, sucio o pecaminoso, al tiempo que produce una alarmante cantidad de violadores y de embarazos infantiles.

Así también los jueces corruptos, que dentro su ámbito familiar presumen de ser impartidores de la justicia, al tiempo que en el mercado negro de los tribunales se pavonean como influyentes y prestigiosos hacedores de resoluciones favorables para criminales de cuello blanco; a la luz de la verdad, ni imparten justicia ni ganan prestigio.

La doble moral es un padecimiento, una contradicción interna de graves consecuencias, dependiendo del ámbito que contamine. Qué decir si esta doble moral se aplica desde el Gobierno.

Aunque en la campaña electoral, Jimmy Morales y FCN-Nación, procuraron proyectarse como la anti-política, como el “ni corrupto, ni ladrón” más alejado de la vieja política; no todos se creyeron el cuento.

De las exigencias de la comunidad internacional instalada en el país, que se ha querido autoproclamar garante y conductora de nuestro lucha contra la corrupción, han surgido los nombramientos de funcionarios que han trabajado en el Ministerio Público bajo el liderazgo de la Fiscal General Thelma Aldana.

Cargos visibles como los cuatro viceministros en el Ministerio Gobernación, los llamados “experimentados” en seguridad y justicia, o como la jefatura de la SAT, hasta otros menos visibles en mandos medios, están siendo ocupados por elementos formados en el MP; lo cual es bueno y positivo para el combate contra la corrupción.

El problema se manifiesta cuando el resto del equipo de gobierno no rema para el mismo lado. Ahí la contradicción se vuelve más que peligrosa, la doble moral se torna en una oscura amenaza, en una bomba de tiempo. Desde el presi, el poli, hasta el vista en la aduana, saben que la presencia de los “emepes” en el Ejecutivo, es cosa seria.

La designación de los importados del MP en puestos clave, podría facilitar el rescate de instituciones que por demasiado tiempo han estado secuestradas por organizaciones criminales. Es más cierto entonces, eso de que el Presidente y su equipo, no están solos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *