EL PEOR PRESIDENTE EN LA HISTORIA DEL CONGRESO

EL ACTUAL PRESIDENTE DEL LEGISLATIVO REPRESENTA EL CAPÍTULO MÁS ASQUEROSO EN LA HISTORIA DE ESE ORGANISMO.

Las dos derrotas seguidas del oficialismo y sus aliados en el Congreso, nos han permitido comprobar el nivel de política que se maneja actualmente en Guatemala, todos son negocios, no hay propuestas ni soluciones, solo intereses particulares y mezquinos.

Lejos quedaron ya los tiempos aquellos cuando los líderes políticos daban muestras de abundante materia gris y de su maceta brotaban ideas coherentes. Manuel Colom Argueta, Danilo Barillas, el Mico Sandoval, Alberto Fuentes Mohr, Fito Mijangos, René De León Schlotter, entre otras mentes que aportaban claridad al debate nacional, distan mucho de lo que hoy se puede apreciar en el Congreso, en especial de la marranada que se tiene como junta directiva.

Pero no nos equivoquemos pensando que la gran mayoría del resto de diputados, jefes de bloque y rasos, son muy diferentes. La alianza oficialista se ha desgranado porque ya se dieron cuenta que los inconfensables ofrecimientos de Allan Rodríguez han sido pura charlatanería, mientras que en los corredores del Congreso todos saben que se harta del presupuesto de Fopavi y de otras dependencias del CIV.

El descaro ha llegado a tal extremo que durante la kilométrica sesión para improbar el Estado de Calamidad, rechazado ampliamente por la sociedad guatemalteca, el presidente del Congreso interrumpía la votación mientras sin vergüenza, ni mucho menos empacho, se dedicaba a hacer llamadas a diputados para ofrecerles que ahora sí les iba a cumplir. Repentinamente la votación se estancó en 55, luego saltó, llegó a 77 y ahí se quedó mientras intentaban ganar tiempo ante una derrota anunciada.

No es que el pisto no les alcanzara, se quedaron cortos de credibilidad porque no hay quién les tome ya la palabra, mucho menos hay quien esté dispuesto a comerse el desgaste político de su estupidez.

De nada le ha servido a ese que hoy abusa de la presidencia del Congreso, salvo para su personal enriquecimiento ilícito, su necedad en intentar confundir al pueblo, dándole mayor importancia a las formas y no al fondo de las cosas y, mucho peor aún, volviendo a equivocarse creyendo que se puede dirigir un Organismo Legislativo a base de compra de voluntades, acostumbrando al diputado a depender de un doble o triple salario o más, perpetuando la corrupta política de sobre.

Gracias a la innovadora forma del diputado Dávila de transmitir en vivo por facebook la sesión plenaria, muchos guatemaltecos pudieron ser testigos de lo que estaba pasando por la decisión interna del Congreso, y nos dimos cuenta del grado de podredumbre al que ha llegado ese organismo durante la gestión de Rodríguez. Más bajo no se puede caer.

Interrumpir la votación de forma anómala, quitar el audio, salirse del hemiciclo, hacer llamadas desesperadas con ofrecimientos indebidos, en fin, impulsar una agenda a base de comprar voluntades y que la gordura de los sobres sean lo que determine el «avance» legislativo, es una cabronada y una traición a la patria.

A nadie más, que a la opaca y asquerosa gestión de este TUNCO MATOCHO, como le dirían los guanacos, es que el gobierno le debe agradecer que el oficialismo pierda la presidencia en la próxima elección de Junta Directiva. Vaya que han habido candidatos ruines, pero Rodríguez pasará, sin lugar a duda, como el peor presidente hasta ahora en la historia del Congreso, y eso que la barra de expectativa ya venía raspando el suelo.

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