GUATEZUELA, LA PESADILLA

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LAS SIMILITUDES CON VENEZUELA NO SON POCAS…

LETRAS DE MI ADN / Por Alejandro Arroyave

Hace pocos días desperté de una incómoda pesadilla que amenaza con transformarse en realidad si los ciudadanos no hacemos algo al respecto. Desde la campaña electoral se advertía una fuerte presencia de impresentables militares en el partido que impulsaba a Jimmy Morales a la Presidencia, hoy se mueven con libertad en las esferas del poder estatal.

La tragedia venezolana es capaz de quitarle el sueño a cualquier ser persona, más aun si es latinoamericana, con el mínimo sentido de humanidad. Es un peligro conceder poder de facto a personajes que sirven de enlace entre el Ejército y el crimen organizado.

Como si no hubiéramos aprendido nada del gobierno de Otto Pérez Molina, que designó a militares en todas las carteras, disimulando como asesores pero haciendo de cada institución, no sólo su botín, sino su instrumento de represión. El nivel de corrupción del gobierno del PP tiró por los suelos cualquier esperanza de que la disciplina militar podría sacar adelante una visión de Estado.

Yo respeto a muchos militares, pero sé que haber pertenecido al Ejército no es ninguna garantía, por el contrario, he visto más frecuentemente que les gana la ambición y el hambre de poder, a la convicción de servicio por amor a su país.

Por eso me parece un craso error haber permitido que llegaran al Gobierno nuevamente un grupo de militares, trabajando desde la penumbra, para tirar de los hilos que Jimmy aun no termina de comprender.

Recientemente tuve la oportunidad de conversar con un distinguido ciudadano venezolano, un veterano geólogo conocedor del mundo del petróleo en Venezuela.

El señor Gustavo Coronel tuvo la cortesía de describirme con abundancia de detalles el nivel de corrupción que ha carcomido a la empresa estatal Petróleos de Venezuela, mejor conocida como PDVSA; información que compartiré en una próxima ocasión.

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Por lo pronto, quiero compartirles a las lectoras y lectores de este su espacio, a manera de advertencia que sirva como un despertador para darnos cuenta que no estamos tan lejos del drama venezolano, la respuesta que Coronel me dio cuando le pregunté si veía un cambio en el horizonte de su país…

“Es una pregunta muy difícil de responder. Yo tengo 12 años esperando que esto cambie al día siguiente y no sucede. Lamentablemente Venezuela ha venido bajando escalones en su nivel de organización social. Hasta el punto tal que hoy en día el gobierno, es un gobierno forajido, y el país está aterrorizado por las bandas criminales que trabajan junto con el gobierno, los llamados colectivos, y por una fuerza armada que se ha prostituido y que se ha involucrado directamente en el tráfico de droga, en el lavado de dinero, y en el contrabando de extracción de hidrocarburos y de comida hacia Colombia, porque por el intercambio que existen entre las diferentes empresas que hay en ambos países, eso se ha convertido en uno de los grandes negocios de la fuerza armada venezolana, principalmente de la llamada Guardia Nacional. Entonces, Venezuela ha llegado a un estado de deterioro de tal magnitud que el gobierno se mantiene solamente porque lo mantiene un Ejército que está profundamente prostituido.  

Lo difícil será cambiar un gobierno que tiene las armas en la mano, el país se está desintegrando de una manera tal, que el pueblo venezolano simplemente no es capaz de revelarse contra un sistema que los tiene profundamente acogotados. De ahí que la intervención del resto de países del hemisferio sea tan importante para sancionar al gobierno de Venezuela, pero eso no está sucediendo. Hasta los países democráticos del hemisferio se han hecho de la vista gorda respecto a la tragedia venezolana.  

No es posible predecir una conclusión rápida a la tragedia venezolana, pero yo no creo que el país pueda sostenerse por mucho más tiempo. Porque literalmente la gente tiene hambre, no tiene medicinas, no hay luz eléctrica, no hay agua potable. Es decir, el país está llegando a una etapa de total parálisis por la incompetencia del gobierno”.

Algunos pensarán que este tipo de comparaciones son prematuras, dado el escaso tiempo que lleva el nuevo gobierno de haber tomado posesión, pero la verdad es que no se trata de nuevas estructuras. Además, prefiero mil veces pecar de prematuro y generar una mayor vigilancia sobre el círculo de militares que rodea la Presidencia, a tener que lamentarnos porque no se habló a tiempo.

 

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