La policía y el horror

La policía y el horror

Edición: OCT 12
Autor: ALEJANDRO ARROYAVE
Correo: aarroyave@revistaperrobravo.com

Esa promesa de seguridad que conquistó tantos votos en las pasadas elecciones generales empieza a perder brillo. Ante el delincuente, el criminal o el agresor, la población gira la vista, en una búsqueda sedienta de esperanza y protección, hacia la Policía Nacional Civil… de inmediato queda estupefacta y más horrorizada.

Cuántos casos no se conocen del involucramiento de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en hechos criminales: tumbes de droga y asesinatos son solo algunos de los ejemplos que llevan a la población a no distinguir entre el criminal que lleva las cadenas de oro o el que lleva el uniforme.

Para darse cuenta del horror en el que vive la población, basta con tomar conciencia que el asesinato a machetazos de dos menores por parte de un tipo enfermo y cobarde en la Escuela Oficial Rural Mixta San Juan de la Asunción, en Tactic, Alta Verapaz, pudo haber sido evitado si la PNC hubiera respondido a las demandas de la población que les alertó en dos distintas ocasiones en torno a las agresiones del sujeto. Esos malos elementos son igualmente responsables.

Aunque desde hace muchos años atrás se le dio vida a la Comisión Nacional para la Reforma Policial, esta no ha presentado resultados significativos. Durante la administración pasada (UNE), la encargada de esa comisión fue la activista Hellen Mack, quien justificó: la Comisión de la Reforma Policial está paralizada intencionalmente desde su propia jefatura de Gobernación, aduciendo que el entonces ministro de Gobernación, Carlos Menocal, era el encargado de convocar a la Comisión, y que si eso no sucedía era por su propio deseo.

Después de ganar las recientes elecciones, el gobierno Patriota designó a la señora Adela de Torrebiarte, quien fungió como ministra de Gobernación durante la presidencia de Oscar Berger, como comisionada a cargo de la reforma de la PNC.
A escasos meses de haber sido nombrada no sería justo augurarle el fracaso a la actual comisionada. Tal vez puedan calificarse de positivos algunos esfuerzos como la creación de la Maestría en Investigación Criminal y la Licenciatura en Ciencias Policiales; la articulación del apoyo de Bantrab para el remozamiento de sedes policiales dentro del Proyecto de Prevención de la Violencia de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés); y la inauguración de la plataforma virtual “Data Center”, instalada en la Academia de la Policía Nacional Civil .

No obstante lo anterior, pareciera que en su agenda el fortalecimiento del sistema de control interno de la PNC es la última de las prioridades de la comisión. Yo personalmente prefiero verla menos en inauguraciones y más presentando resultados de la depuración de la Policía y mecanismos de interacción entre la misma y la ciudadanía. Lo que sí parece ser cierto es que la comisionada y el actual ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, trabajan de forma más cercana que sus equivalentes en la administración anterior.

La ausencia de una Policía Nacional Civil confiable y efectiva no se limita al sufrimiento de desordenes mentales en la población a causa de sus pérdidas, es uno de nuestros principales obstáculos para alcanzar el desarrollo de la Nación. En mayo 2012, FUNDESA presentó los resultados del Índice Global sobre Facilitación Comercial 2012. Guatemala se ubica en la posición 77 entre 132 países evaluados. Entre las principales desventajas competitivas que más afectan el comercio en el país figuran aquellas relacionadas a los costos asociados al crimen y la violencia (ocupamos el puesto 132 de132 países) y a la confianza en la policía (128 de 132 países).

Sin perder de vista lo anterior, es importante no olvidar que si bien existen elementos podridos en la PNC, también los hay rectos y dignos de pertenecer a una institución que, desafortunadamente, no ha podido extirparse los tumores que desde hace años le aquejan.

Es aconsejable tanto para Adela Camacho de Torrebiarte, para Mauricio López Bonilla, y para el director de la PNC, Gerson Oliva Ramos, orientar sus esfuerzos hacia la limpieza a lo interno de la PNC y al restablecimiento de la confianza de la población en esa institución.

Con los antecedentes que tenemos de los resultados de la Comisión para la Reforma de la Policial, no nos queda más que depositar la esperanza en nuestra propia interacción con los policías, ¿cómo?, pues acercándose a los elementos policiales, haciendo las denuncias respectivas y haciendo uso de la Ley de Libre Acceso a la Información Pública para conocer más en torno a cómo se maneja la Policía Nacional Civil. Nos toca a nosotros.

P.D.: Aprovecho para aclararle a nuestros lectores y lectoras que mi decisión de bautizar este espacio de opinión como “y qué pues?” es solamente a manera de homenaje a una revista de nombre similar a la cual pertenecí durante 5 años pero que ya no tiene relación alguna con mi persona. Para todos y todas, un ¡hola! desde aquí.
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