Malala, la niña que desafió al Talibán

Malala, la niña que desafió al Talibán

Edición: NOV 2012
Autor: Redacción Perro Bravo

Desafío que le costo un estado de coma permanente.

Malala Yousafzai es, desde que tenía 11 años, una de las principales voces que se han alzado para denunciar los abusos que comete el Talibán en Pakistán. La niña se encuentra ahora en plena lucha para sobrevivir.

El Talibán es un movimiento político militar radicalmente islamista. Su guerra de guerrillas es uno de los principales focos de tensión en Afganistán y Pakistán. En éste último país llegaron a controlar, entre otros territorios, el Valle de Swat, el pequeño poblado en que vivía Malala. Una de las primeras medidas de los talibanes fue ordenar el cierre de todas las escuelas para niñas.

Un informe militar fechado en 2009 asegura que tras dos años de que los Talibanes habían tomado el control, habían decapitado a 13 niñas, destruido 170 escuelas y colocado bombas en otras cinco.

Frente a estos acontecimientos, en un acto de valentía, a los 11 años Malala, bajo el seudónimo de Gul Makai, empezó a escribir un diario para la internacional de noticias BBC. Narraba con la sencillez característica de su edad: la forma cruel en que la llegada del Talibán transformaba su vida diaria.

En una de las entradas se puede leer: Me estaba vistiendo para ir a la escuela y me iba a poner el uniforme pero me acordé de que la directora nos había dicho que no usáramos el uniforme sino nuestra ropa habitual. Así que me puse mi vestido rosa favorito. (…) Más tarde, en la escuela, nos dijeron que no usáramos ropa de colores porque el Talibán no estaría de acuerdo.

Cuando el Talibán perdió el poder la BBC reveló la identidad de Malala. La joven se convirtió en un símbolo de la resistencia contra los militantes radicales y ganó el año pasado el Premio Nacional de la Paz.

Cuando el gobierno retomó el control de Swat, Malala y su familia regresaron al pequeño poblado que habían abandonado por un breve tiempo. La niña empezó entonces a trabajar en la creación de fondo que garantizara el acceso a la educación a niñas de escasos recursos.

A pesar que el Talibán había sido retirado del poder, la familia Yousafzai empezó a recibir amenazas de muerte. Malala se había negado a volver al silencio y abandonar sus gestiones en pro de la educación. A principios del mes de octubre un radical le disparó en la cabeza cuando la niña se dirigía a tomar el bus que la llevaría de la escuela a su casa. Ehsanullah Ehsan, el portavoz del Talibán, se atribuyó el ataque y se justificó aduciendo que Malala era antitalibán y hereje.
Malala fue resguardada por ciudadanos pakistaníes y trasladada a un centro asistencial donde fue operada. El Congreso pakistaní, gobiernos y organismos internacionales condenaron el ataque contra una niña que se dedicó a defender su derecho y el de todas las mujeres a recibir educación. Aunque los médicos han logrado retirar la bala y estabilizar a la niña, aún queda un largo camino para que su vida pueda volver a la normalidad.

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