Mis elogios a Roxy

Demetrio Moliviatis

Tal parece que la Vice se ha encargado de generar una gran cantidad de detractores, casi tan numerosos como sus aliados en inconfesables negocios. Para encontrar a su peor enemigo basta con que Roxy se vea al espejo; pero los aniñados hombrecitos que la rodean, que con orgullo afirman pertenecer al club de los Roxy Boys, se encargan de pintarle la fantasía de que el pueblo la quiere y otras pajas más gruesas. Por eso, he decidido dedicarle a la Vice unos cuantos elogios. Tal vez así entiende…

Su capacidad de trabajo. Es de reconocerle su capacidad para manejar gran cantidad de trabajo, mas no calidad, porque se requiere de mucho tiempo para atender –aunque sea para salir del paso – las demandas del pueblo, mantenerse en campaña política entregando bolsas de frijoles, y atender las solicitudes de sus contratistas amigos.

Su franqueza. Aunque no es lo mismo que ser honesta, su franqueza cuando fue diputada es de respetar.  Quiero creer que así mismo nos podrá responder algún día las siguientes preguntas: Si siendo diputada usted señaló al gobierno de la UNE de adquirir una deuda desmedida, ¿por qué promovió la aprobación de los bonos para pagar deuda flotante ilegal?; y también ¿va a seguir negando que usted fue la vocera del gobierno de Serrano Elías cuando intentó censurar a la prensa? Lástima que ese carácter autoritario no frene esos viajecitos y gastos superfluos que suman ya millones.

Una artista de la magia. Solo una persona que maneja las artes ocultas puede transformar los caballos pura sangre que le regaló Jarquín, en yeguas de valor menor. Puede también adquirir aeronaves y mansiones sin que eso sea un problema con su declaración de probidad y, más impresionante aún, obtenidos mientras se dedicaba a su labor de diputada y, luego, desde la Vicepresidencia. También es casi un milagro que la mierda flote a su alrededor y que ella ni la vea, ni la huela, ni la sienta.

Buza para los negocios. Nadie puede negar que para eso sí tiene madera. Hace negocio con todo, con las compras en ministerios, con las medicinas, con los puertos, con nuestros recursos naturales, y hasta con los votos de su bancada. Eso sí, su tendencia a los negocios turbios la asocian con personajes como la famosa Marjorie y los Borrayo, de los cuales reniega pero que sabemos que han sido sus financistas. Qué pena que para obtener beneficios para el país no sea tan buena negociante.

Si quiere salir como entró, querida y admirada, empiece a responder preguntas y recuerde que el que calla, acepta. Así como lucha por mantener esa figura, luche por mantener su imagen. Sobre Otto escribiré en la próxima columna, pero le adelanto un consejo: deje de ser culito de televisión y conviértase en un estadista.

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