Terapia de choque

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Edición: FEB 2013
Autor: Redacción Perro Bravo
Correo: redaccion@revistaperrobravo.com

Como agenda de Gobierno
Desde que se instaló el Partido Patriota en el Gobierno, el país ha experimentado una conmoción constante, en parte por hechos ajenos a su voluntad, y en parte por iniciativas que conforman su propia agenda de gobierno. No es que en los gobiernos pasados no se haya registrado abundantes escándalos, pero a diferencia de los anteriores que fueron sorprendidos por la Prensa o determinado sector de la sociedad, el gobierno Patriota parece ser el motor que impulsa con frecuencia las iniciativas que generan asombro ante la opinión pública. Desde la legalización de las drogas hasta la disputa por la presidencia del Seguro Social, el organismo Ejecutivo ha mantenido a la población en estado de shock.

De acuerdo a la psicología, la terapia de choque o terapia de shock, es la inducción deliberada y controlada de choques fisiológicos con el objeto que el individuo tome conciencia de una forma más clara y directa de cuáles son sus miedos y el proceso que tiene que pasar para superarlos.

Sin embargo, lejos de la práctica terapéutica, es importante reflexionar en torno al efecto que tiene sobre la población las iniciativas gubernamentales orientadas a generar un fuerte impacto en la conciencia del ciudadano y que, por lo tanto, pueden servir de base para la fabricación artificial de una “realidad” y la percepción de la misma por parte de la sociedad. ¿Acaso el Gobierno intenta ocultar movimientos de mayor trascendencia detrás de cortinas de humo?, ¿o será que la cúpula gubernamental ha emprendido una campaña por transformar el pensamiento de la población respecto a temas claves para el avance de su agenda?
A continuación presentamos, para análisis de los lectores, algunos de los sucesos derivados de iniciativas de gobierno que mayor impacto han causado ante la opinión pública durante la presidencia de Otto Pérez Molina…

Despenalización de las drogas:

A pocos días de haber tomado posesión, Otto Pérez Molina junto a la vicepresidenta Roxana Baldetti y el entonces Canciller, Harold Caballeros, hicieron pública la determinación del Presidente por abrir el debate de la legalización de las drogas en la región centroamericana. Las voces de alarma no se hicieron esperar, e incluso se llegó a insinuar que la Embajada de Estados Unidos en Guatemala boicoteó un intento de diálogo convocado por Guatemala para discutir la situación del narcotráfico con los países vecinos.

En su participación en la Asamblea de la Naciones Unidas, el Presidente Pérez Molina volvió a impulsar el debate de la legalización de las drogas para una región que sufre el flagelo del narcotráfico siendo únicamente vía de paso para el trasiego hacia el mercado que verdaderamente sostiene a los cárteles. En esa ocasión México y Colombia se sumaron al esfuerzo de Guatemala para darle seguimiento a las propuestas ante el Consejo de Naciones Unidas.

A finales de enero 2013, en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, Pérez Molina volvió a la carga con el tema. Durante el foro “Ganar la guerra contra las drogas” el mandatario, junto al ex presidente mexicano Ernesto Zedillo, hizo énfasis en la necesidad de cambiar la manera para enfrentar el combate contra las drogas. Pérez Molina declaró que continuará impulsando la discusión del tema durante la reunión de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos a realizarse en Antigua Guatemala en junio próximo, así como en la Cumbre Tikal en donde participarán líderes empresariales y políticos de la región.

Intento fallido de reformar la Constitución:
Otro escándalo que conmocionó a los distintos sectores de la sociedad fue la súbita propuesta del Presidente de reformar la Carta Magna. Después de varios meses de férrea oposición por parte de la cúpula empresarial y otras organizaciones de la sociedad civil, el cual se tradujo a un estancamiento en la agenda del Organismo Legislativo, finalmente el Presidente Pérez Molina anunció su desistimiento de la propuesta de reformas a la Constitución. Su cambio de postura se dio a escasos días de que el país sufriera un terremoto en noviembre del 2012.

Reforma a la carrera magisterial:

Sin lograr de forma convincente explicar la necesidad y urgencia de reformar la carrera magisterial, la ministra de Educación, Cynthia Del Aguila, con el respaldo absoluto del Presidente, anunció en el primer semestre del 2012 su intención de aumentar el tiempo de formación para magisterio argumentando que eso aseguraría una mayor calidad en la educación.
El rechazo del sector de estudiantes normalistas fue contundente y derivó en varias manifestaciones que fueron disueltas mediante el uso de la fuerza por parte de las autoridades. Después de una infructífera ronda de diálogo la ministra de Educación y el Presidente confirmaron la reforma al pensum de la carrera magisterial. Los estudiantes normalistas aún continúan en resistencia.

Desaire al Congreso y celebración del 1er año:

El tradicional informe de Gobierno que el Presidente de la República rinde ante el Congreso cada año no se desarrolló de forma habitual en enero 2013. Otto Pérez Molina se negó a asistir al Congreso y en su lugar envió al Secretario de la Presidencia, Gustavo Martínez. La mayoría de bancadas manifestaron su descontento y la distancia que con ese gesto marcaba entre el Ejecutivo y el Legislativo.

En su lugar, un día antes, la Presidencia organizó una celebración del 1er año de Gobierno en la colonia Alameda I, zona 18, en donde presentó su informe de Gobierno. La ubicación fue elegida debido a que, de acuerdo al mandatario, en esa zona se logró la reducción del 73% de hechos delictivos después de tres meses de funcionamiento de la Fuerza de Tarea Maya que combina las fuerzas policiales con elementos del Ejército.

Cierre de Fonapaz:
A pocos días de la inusual presentación de su Informe del 1er año de Gobierno, y después de casi un año de señalamientos constantes de corrupción por parte del entonces director de la institución, Armando Paniagua, el Presidente Otto Pérez Molina anunció el cierre definitivo del Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), creado en 1991.

La noticia causó reacciones encontradas en la población. Por un lado, diversos analistas afirmaban que la corrupción era insostenible en el fondo y que la institución se había alejado de su misión y propósito original – el combate a la pobreza -, convirtiéndose en la chequera del presidente de turno. Al mismo tiempo, señalaban que el cierre de Fonapaz se proyectaba como la incapacidad del gobierno Patriota de limpiar las instituciones y combatir la corrupción desde sus propias filas.
Varias organizaciones de la sociedad civil interpretaron el cierre de Fonapaz como un el entierro de un símbolo importante para alcanzar y mantener la paz en el país, ya que después de la firma de los Acuerdos de Paz se le delegó a dicho fondo el atender los territorios que fueron afectados y empobrecidos a partir del conflicto armado interno.

Pugna por presidencia del IGSS:

Como todo lo anterior no bastara, sin dar respiro, luego del cierre de Fonapaz el Presidente anunció que el período de Luis Alberto Reyes Mayén terminó en el 2010 y que su permanencia en la presidencia del Instituto de Seguridad Social (IGSS)era ilegal por lo que procedía a nombrar en su lugar al Secretario Privado de la Presidencia, Juan De Dios Rodríguez.

La Junta Directiva señaló que ese nombramiento violaba la autonomía del IGSS y que por lo tanto era improcedente. Hasta el cierre de esta edición, la pugna por el control del IGSS se ha enfrascado en una batalla legal que se ha proyectado ante la opinión pública como una lucha por manejar una institución que cuenta con un fondo de inversiones multimillonario.

Si bien resulta complicado discernir si las iniciativas descritas anteriormente fueron diseñadas para conmocionar a la población o simplemente son el resultado de una falta de visión estatal, lo cierto es que la actual rosca presidencial, entre la que destacan: Roxana Baldetti, Antonio Arenales Forno, Gustavo Martínez y Juan De Dios Rodríguez, han sido las voces ante las que se inclina el oído del Presidente para decidir el rumbo de la Nación, hacia adelante o hacia atrás. De estos personajes informaremos en la próxima edición.

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